El seguimiento de facturación por teléfono reúne las llamadas que siguen a la factura: un vencimiento que se quiere aplazar, un pago que se cree haber enviado, una domiciliación que cambiar, un duplicado que recibir. Pocas de esas llamadas necesitan de verdad a un contable, pero todas caen en la misma persona, casi siempre a fin de mes.
Nueve de cada diez veces la pregunta es sobre una regla y no sobre un importe: cuándo se pasa el recibo, qué plazo concedes, cómo se cambian los datos bancarios, a quién se manda un justificante. Esas respuestas son las mismas todo el año.
Cantya las da. En lo que toca a una cuenta concreta cambia de registro: anota la identidad declarada, el número de factura y el asunto, y luego te pasa el expediente. Nunca dice un saldo por teléfono, y la razón cabe en una frase: la voz no prueba que quien llama sea el titular.